domingo 12 de febrero de 2012

Ya van 30 semanas


Ya solo quedan oficialmente 10 semanas para que nazca mi hijo, aunque tengo el presentimiento que no esperará llegar a la semana número 10, ni yo me creo que falte tan poco, no sé porqué cada vez que pensaba que mi hijo nace a mediados de abril lo veía tan lejano, pero ahora que me doy cuenta en que número de semana voy, encuentro que no queda nada para su llegada.

Aún estoy de vacaciones en la playa y lo estaremos hasta fin de mes, eso ha ayudado a no estar pendiente de las semanas que me faltan. Porque la verdad, es que tengo tantas cosas que hacer durante el día, incluso más que cuando estoy en casa, claro porque aquí no tengo ayuda de mi nana tres veces por semana, por lo que el descansar solo se logra cuando bajamos a la playa después de almuerzo y puedo sentarme a ver como mis hijos juegan en la arena y el mar. Aun así lo hemos pasado de maravilla.

Con 30 semanas de embarazo, obvio que estoy mas cansada, por suerte no tanto como pensé que estaría, la panza esta tan grande que ya me han preguntado en más de una ocasión si estoy embarazada de mellizos o si estoy a punto de parir, cosa que ya ni me molesta, porque lo mismo ha pasado con mis dos embarazos anteriores, mis hijos son grandes al nacer y nada puedo hacer al respecto.

Antes de venirnos a la playa, tuve mi penúltima ecografía, el bebé esta muy bien, claro que un poquitín más grande que el promedio, por lo que mi doctor pidió repitiera el examen de glicemia, una vez vuelva de vacaciones, pues más vale prevenir.

Fuera de lo anterior, todo va regio, ya esta ubicado de cabeza y el doctor me dijo que es dificil que se de vuelta, es de esperar que se porte como un buen niño y se quede así. Además tuvimos la oportunidad de conocer muy bien su rostro, incluso se mostró mejor que sus hermanos en su momento, ¿y qué creen?, se parece muchisimo a mi hijo, solo que un poco más cachetoncito. Valió la pena posponer un par de días nuestro viaje y así venirnos tranquilos de vacaciones sabiendo que nuestro hijo esta bien.

Por otro lado, la acidez sigue sin darme tregua, claro que hay días mejores que otros, pero siempre tengo mi antiácido bajo la manga que me salva, y que gracias al consejo y recomendación de muchas de ustedes, decidí cambiar de marca a uno que es mucho mejor que el que yo tomaba.

Otro de los clásicos malestares que se han hecho presente en todos mis embarazos en los últimos tres meses, son los calambres, ya es común todos los días, despertar en las madrugadas con los dolorosos calambres en mis pantorrillas, y no solo sufro yo, sino también mi pobre marido al que despierto para que me ayude a estirar las piernas, no saben lo mucho que lo amo en esos momentos, aunque no sé si él sienta lo mismo por mí en ese instante, jeje.

De mis tres hijos, este ha sido el que más se ha movido, es un loquillo dentro de la panza, hay veces en que pega unas patadas tan fuerte que me deja paralizada, tambien se siente claramente cuando esta con hipo y otras veces se mueve cuando sus hermanos le hablan, o mejor dicho gritan, a la panza.

Esperemos que todo siga marchando como hasta ahora y estos dos últimos meses que me quedan sean de lo más tranquilos y sin sorpresas, mientras seguiré disfrutando con mi familia de las vacaciones, les quedo debiendo un post con los detalles de como lo hemos pasado.

viernes 3 de febrero de 2012

Modo: Vacaciones

Desde el martes nos hemos trasladado con la familia a disfrutar de las vacaciones a la playa, estaremos aquí hasta fin de mes. Yo ultra feliz, pues me alejo del agobiante calor de la ciudad, que ha estas alturas me estaba matando. Además los niños lo pasan muy bien, ya estos dos primeros días han disfrutado al maximo de la playa, llegan a casa tan cansados que se duermen muy temprano y nosotros, papá y mamá, hemos descansado más de lo que pensábamos.

Si bien escribir tan seguido como siempre, será un poco difícil, me haré el tiempo algunas noches pues tengo  miles de cosas sobre las que escribir, quedaron muchos temas pendientes de las últimas semanas de enero, por eso poco a poco los iré poniendo al día. Como esto recién esta comenzando puedo asegurarles que habrá muchas anécdotas y aventuras que contar.

Mientras tanto, nuestro estado oficial será: VACACIONES.

miércoles 25 de enero de 2012

Tres embarazos, tres sentimientos distintos


No hay duda que estar embarazada provoca en la mujer millones de sensaciones y sentimientos encontrados. Pasas por la felicidad, alegría, satisfacción, ansiedad, miedo, frustración, nerviosismo entre otros. Así mismo estos sentimientos van cambiando dependiendo si es tu primer, segundo o tercer embarazo.

En mi caso, cuando estuve embarazada por primera vez, la felicidad del primer momento se vio sobrepasada por los temores y dudas que tenía, ¿vendrá el bebé bien? ¿seré una buena madre? Son sólo un ejemplo de las interrogantes que pasaban por mi cabeza. 

A medida que avanzaban las semanas, me fuí relajando un poquito, ya había leído más o bien mi ginecólogo o amigas me habían aclarado algunas dudas, pero cuando se acercaba el momento del parto el nerviosismo y ansiedad, además de los temores y miedos se apoderaban de mí, ¿sabré cuando es el momento? ¿llegaré a tiempo a la clínica u hospital? ¿me dolerá? ¿saldrá todo bien? ¿y si me muero en el parto?. Si les contará la cantidad de pesadillas que tuve con respecto al parto, se reirían, y culpa de esto la tiene tanta película gringa que ve una.

Con mi segundo embarazo, si bien los sentimientos no cambiaron mucho, si una esta más tranquila, ya sabía un poco más de como cambia mi cuerpo, sabía que hay ciertos mitos que te cuentan que no son ciertos, sabía a que atenerte cuando iba a los controles con el médico y que examenes se necesitaban. Al punto que ya no hacía tanto caso a los consejos que me daba la gente, es más, ya hasta me molestaban un poquito. Cuando se acercó el momento de este parto, también ya estaba un poco, sólo un poco, más relajada, al menos ya sabía como se sentía una contracción y en que momento debía partir a la clínica (se suponía, jeje). En resumen ya no era nada nuevo para mí, por lo mismo sabía qué estaba pasando.

Con el tercer embarazo, todo ha sido distinto, estoy ultra relajada, incluso, por falta de horas de mi ginecólogo, me he saltado un control mensual y no he muerto de la angustia, ya sé que hacer en cada control o examen, cualquier tipo de consejo tonto u obvio, me molesta. Los temores y ansiedad son mucho menos. Sé inmediatamente si algo anda mal, hasta como solucionar ciertos malestares, sin necesidad de llamar al médico.

Ya tengo 28 semanas y este embarazo se me ha hecho eterno. Ya no encuentro lindo estar con unos kilos de más por estar embarazada, al contrario. El no poder dormir bien, no es una anécdota, sino una molestia, lo mismo los pies hinchados, la acidez y el cansancio.

Es lindo y maravilloso estar embarazada y no crean que reniego de él, pero nada es tan perfecto e idílico como muchas cuentan, creo que ya hasta estoy cansada de estar embarazada. Con 3 infecciones urinarias a cuestas, sumado el calor insoportable de esta ciudad, dos hijos super demandantes y con la agilidad que me ha abandonado, lo único en que pienso es que pase luego el tiempo y llegue el mes de abril, a veces creo que no sobreviviré hasta esa fecha, tengo una panza inmensa que representa mucho más de 28 semanas, seguro que antes de abril exploto!

Si con los embarazos anteriores lo único que quería era quedarme embarazada por más tiempo, pues no sabía si podría cuidar y criar a un hijo y después a dos, ahora lo único que quiero es tener a mi bebé en brazos, para regalonearlo y cuidarlo, poder recuperar mi estado físico. El temor de si seré o seremos capaces de sobrevivir como padres con tres hijos, ya no me preocupa, estoy segura que saldremos airosos, quizás un poco más locos, pero estaremos bien, o como suelo decir "nuestra vida es caoticamente hermosa".

Si bien en mis embarazos las sensaciones y sentimientos, como pueden ver, han sido variados, siempre el primer y último sentimiento ha sido la Felicidad, al momento de enterarme de estar embarazada y al momento de tener por primera vez a mi hijo en brazos.



jueves 19 de enero de 2012

El malestar de la acidez durante el embarazo y algunos consejos


Esta semana comenzó mi gran pesadilla, la que me ha acompañado en mis dos anteriores embarazos y que también me acompañará durante los próximos 88 días que quedan para que nazca mi hijo, hablo de la acidez.

Debo reconocer que me siento totalmente desvalida cuando empiezan estas molestias, me agota física y psicológicamente, me vuelvo totalmente irritable y mal genio, pues haga lo que haga, coma o no coma, el dolor sigue.

Pero creo que nunca había sentido tanto dolor y molestias por la acidez como hace un par de días, el martes me dormí con el ardor en mi pecho, y al despertar el miércoles en la mañana seguía igual, aún así decidí tomar desayuno, lo que solo sirvió para agravar las molestias. El almuerzo fue un suplicio, comí algunas cucharadas, pero la sensación quemante en mi boca del estómago era insoportable, por lo que no pude seguir almorzando y deje el rico Pastel de Choclo a un lado. Por más antiácido que tomé, no aminoro las molestias. Opté por no comer nada más durante el resto del día, solo beber agua bien fría y un par de vasos de leche helada. Al llegar la noche, la molestia se convirtió en un fuerte dolor en mi pecho, sentía una gran presión en la boca del estómago, como si alguien estuviera sentado encima. Era una sensación que antes no había sentido, incluso pensé que podría ser otra cosa, como Gastroenteritis. Aguantando el dolor, por fin logré dormirme.

Sí, ya lo sé, quizás debería haber ido al médico, pero no soy de las que acostumbra correr a urgencias por cualquier cosa, pensé que en algún momento debería pasar el dolor, aunque si al despertar aún seguía igual, no quedaría otra que llamar al médico, pues dos días seguidos con esa molestia no era normal.

Por suerte ayer desperté bien, ya no sentía ni molestias ni dolor. Pero aún así, tenía miedo a comer algo, pues no quería pasar por lo mismo. Como en el último control, mi ginecólogo me había recomendado visitar a la nutricionista, decidí pedir una hora, así, a parte de poder controlar mi peso, podría darme alguna dieta que ayudara, al menos, a aminorar las molestias de la acidez.

Lamentablemente no logré encontrar horas disponibles para enero, solo para febrero y marzo, y como el 1 de febrero nos vamos de vacaciones, era imposible ir. Por lo que empecé a buscar en el ciberespacio si encontraba alguna página que me ayuda con este problemilla. Y como el que busca siempre encuentra, encontré una dieta para la acidez muy buena, que inmediatamente puse en acción.

La dieta aconseja comer ciertos alimentos en mayor cantidad y frecuencia pero también exige dejar de lado muchos alimentos que me encantan, sobre todo frutas de esta estación. Pero por no sentir acidez estoy dispuesta a hacer el sacrificio. Comencé ayer al desayuno a aplicarla y me ha ido de maravillas, hasta hoy no he sentido molestias, a pesar de que no la he seguido al pie de la letra y ayer en la tarde hice algún desajuste, me he sentido muy bien. Espero seguir así, aunque se que eso será imposible, pero el bajar la frecuencia de la acidez, no tiene precio, jeje.

Como sé que a muchas les puede interesar esta dieta, la comparto con ustedes, espero que les sea tan útil como a mi.

Dieta para la Acidez (Fuente: BabySitio)

Alimentos que hay que suprimir de la dieta: 
El tema más frecuente de las embarazadas a partir del séptimo mes de embarazo es la acidez. Existen alimentos que se pueden evitar para mejorar el funcionamiento intestinal y disminuir la acidez. Es así que hay algunos que por su composición química generan más acidez que otros y también factores como el estrés o la constipación ayudan a que ésta aparezca. A continuación te detallamos los alimentos que no deberías comer para que la acidez disminuya o desaparezca.

• Cítricos: Naranja, mandarina, pomelo, limón.

• Frutas: Frutilla, cerezas y uvas.

• Vegetales de hoja cruda: Lechuga, radicha, radichetta, berro.

• Queso de rayar: De cualquier tipo.

• Dulces: Mermeladas, caramelos, bombones, budines, tortas, facturas.

• Galletitas dulces: Simples y rellenas.

• Fritos: Papas fritas, huevos fritos, milanesas, buñuelos, churros, facturas, donuts, etc...

• Infusiones: Café, té, mate cebado y chocolate.

Consejos para que la acidez desaparezca: 
También es importante seguir nuevos hábitos alimenticios. A continuación te damos algunos consejos que te serán útiles.

• Consume lácteos: Consume leche fría cuando aparezca acidez o crema de leche natural sin agregado de azúcar.

• Evita los yogures: Se pueden reemplazar por una igual cantidad de leche o leches cultivadas.

• Aumenta el consumo de vegetales cocidos: Son ideales el zapallo, la zanahoria, los zapallitos, las remolachas, las chauchas y los espárragos.

• Consume los postres adecuados: De postre puedes consumir frutas preferiblemente sin cáscara, crudas o en compota (manzana, peras, durazno) y además deben estar bien maduras. También puedes comer gelatinas, postres de leche, helados de crema o arroz con leche.

• Restringe el consumo de azúcar: Trata de comer poca cantidad de azúcar, preferiblemente no endulces las infusiones.

• Elige el tipo de pan apropiado: El pan tiene que ser blanco y de panadería preferiblemente tostado o desecado en el horno. Puedes untarlos con quesos descremados o enteros, untables o tipo cuartirolo. También puedes comer galletas pero con poco contenido en grasas.

• Evita las comidas pesadas: Consume carnes asadas, a la parrilla o a la plancha evitando la salsa de tomate y los fritos.

• No consumas huevos fritos: Puedes comer huevos en todas sus formas menos fritos.

• Toma infusiones permitidas: Infusiones de té o té de hierbas pero preferiblemente con leche.

• Aumenta la ingesta diaria de líquidos: Toma abundante cantidad de líquido, en lo posible frío y entre horas.

Si persiste la acidez es importante consultar con el médico obstetra para que te ayude con algún antiácido, pero estas medidas alimentarias bien cumplidas y realizadas en forma permanente son sumamente importantes para hacer desaparecer esta sintomatología tan molesta.

*Puedes leer el texto original AQUÏ
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