Ya solo quedan
oficialmente 10 semanas para que nazca mi hijo, aunque tengo el
presentimiento que no esperará llegar a la semana número 10, ni yo
me creo que falte tan poco, no sé porqué cada vez que pensaba que mi
hijo nace a mediados de abril lo veía tan lejano, pero ahora que me doy cuenta en que número de semana voy, encuentro que no queda nada para
su llegada.
Aún estoy de vacaciones
en la playa y lo estaremos hasta fin de mes, eso ha ayudado a no
estar pendiente de las semanas que me faltan. Porque la verdad,
es que tengo tantas cosas que hacer durante el día, incluso más que
cuando estoy en casa, claro porque aquí no tengo ayuda de mi nana
tres veces por semana, por lo que el descansar solo se logra cuando
bajamos a la playa después de almuerzo y puedo sentarme a ver como
mis hijos juegan en la arena y el mar. Aun así lo hemos pasado de
maravilla.
Con 30 semanas de
embarazo, obvio que estoy mas cansada, por suerte no tanto como pensé
que estaría, la panza esta tan grande que ya me han preguntado en
más de una ocasión si estoy embarazada de mellizos o si estoy a
punto de parir, cosa que ya ni me molesta, porque lo mismo ha pasado
con mis dos embarazos anteriores, mis hijos son grandes al nacer y
nada puedo hacer al respecto.
Antes de venirnos a la
playa, tuve mi penúltima ecografía, el bebé esta muy bien, claro
que un poquitín más grande que el promedio, por lo que mi doctor
pidió repitiera el examen de glicemia, una vez vuelva de vacaciones,
pues más vale prevenir.
Fuera de lo anterior,
todo va regio, ya esta ubicado de cabeza y el doctor me dijo que es dificil que se de vuelta, es de esperar que se porte como un buen niño y se quede así. Además tuvimos la oportunidad de conocer muy bien su
rostro, incluso se mostró mejor que sus hermanos en su momento, ¿y
qué creen?, se parece muchisimo a mi hijo, solo que un poco más
cachetoncito. Valió la pena posponer un par de días nuestro viaje y
así venirnos tranquilos de vacaciones sabiendo que nuestro hijo esta
bien.
Por otro lado, la acidez
sigue sin darme tregua, claro que hay días mejores que otros, pero
siempre tengo mi antiácido bajo la manga que me salva, y que gracias
al consejo y recomendación de muchas de ustedes, decidí cambiar de
marca a uno que es mucho mejor que el que yo tomaba.
Otro de los clásicos
malestares que se han hecho presente en todos mis embarazos en los
últimos tres meses, son los calambres, ya es común todos los días,
despertar en las madrugadas con los dolorosos calambres en mis
pantorrillas, y no solo sufro yo, sino también mi pobre marido al
que despierto para que me ayude a estirar las piernas, no saben lo
mucho que lo amo en esos momentos, aunque no sé si él sienta lo
mismo por mí en ese instante, jeje.
De mis tres hijos, este ha sido el que más se ha movido, es un loquillo dentro de la panza, hay veces en que pega unas patadas tan fuerte que me deja paralizada, tambien se siente claramente cuando esta con hipo y otras veces se mueve cuando sus hermanos le hablan, o mejor dicho gritan, a la panza.
Esperemos que todo siga
marchando como hasta ahora y estos dos últimos meses que me quedan
sean de lo más tranquilos y sin sorpresas, mientras seguiré
disfrutando con mi familia de las vacaciones, les quedo debiendo un
post con los detalles de como lo hemos pasado.






